dijous, 1 d’abril de 2010

1985: Relación de datos sobre la familia Manzano – Álvaro que recuerdo de la transmisión directa de mi Madre y de vivencias propias, por Mª Concepción Manzano Álvaro


Mi Madre (me permitiré a lo largo de este escrito, la licencia de escribir con mayúscula dicho nombre por razones obvias) Dª Melitina Álvaro Blázquez Carrasco, nacida en 1900 en Ciria, Tierra de Ágreda, Soria, hija séptima de Teodosio y Florentina, me transmitió a lo largo de su vida algunos retazos de la familia que ahora voy a tratar de poner en orden.
Ciria (Soria)

Los Álvaros

Según la Madre, los Álvaros originarios de Castilla la Vieja, estaban entroncados de alguna manera – directa o indirecta – con los Cepeda de Ávila (Stª. Tesera de Jesús)
Dos hermanos Álvaro marcharon a la conquista de Nápoles con el Rey de Aragón, y quedaron en la corte de Alfonso V. Los Alvarone o Alvarinis italianos podrían ser parientes nuestros.
Una bisabuela, Antonia, murió carbonizada por un rayo que le pasó por todas las horquillas del moño y los agujas broches o adornos metálicos que llevaba en el pecho, al salir al balcón a recoger la ropa tendida durante una tormenta.
El bisabuelo Pedro (no sé de qué rama) era muy cachazudo en el más castizo de los sentidos; sus frases y sentencias eran célebres, se me transmitió sólo esta: “Contra pereza leznas” (Lezna = Herramienta de zapatero en forma de punzón acanalado o no, que lleva un ojo en la punta por donde se pasa el cordel de coser la suela una vez atravesada ésta.)
De la abuela Florentina no sé más que era una de las hijas de una familia distinguida de la zona, (se le nota en el porte). Ver a este respecto el daguerrotipo que conservo de los abuelos y algunos de los hijos pequeños; haré referencia con frecuencia a esta foto.

El abuelo Teodosio

El abuelo Teodosio se casó con ella en segundas nupcias al quedar viudo de su primera mujer que murió de postparto al nacer la tía Irene, su primogénita. Del posterior matrimonio nacieron diez hijos, que como era frecuente en la época morían alrededor de los dos años. Sólo vivieron tres: Irene, Melitina y Abraham (No estoy segura del orden cronológico), creo que otro de los hijos se llamó Remiro y otro que sobrepasó un poco los dos años, se llamó Leoncio (está en el regazo de la abuela en la foto), fue un niño muy llorado porque se habían ya encariñado con él al vivir más tiempo, la Madre lo nombraba siempre con especial ponderación, físicamente se le ve muy hermoso y parece ser que también dió muestras de ser muy inteligente; a pesar de vivir tan poco tiempo, dejó mucha huella en la familia.
Castillo de Ciria, Tierra de Ágreda, Soria

El abuelo Teodosio, era Secretario del partido judicial de la Tierra de Ágreda, de las pocas personas cultas y letradas que había por aquellas tierras, puso en orden y clasificó todos los documentos que estaban sin ordenar desde la ¡guerra de la Independencia…! su capacidad de trabajo era muy grande y también era aficionado a la mineralogía, con unos amigos o compañeros inició la explotación de una minas, (me suenan cuatro), sobre un filón carbonífero que luego resultó ser muy pobre y poco rentable.
Por algún lugar de Soria debe haber de encontrarse los restos de una pequeña y vieja mina llamada Melitina en honor de la Madre. Se repartieron los tres o cuatro amigos el material comprado, yo conservo la brújula que le tocó al abuelo. Tenía un carácter bastante fuerte, con frecuencia imponía su voluntad (sin ánimo de disculparlo, debo recordar la época patriarcal en que vivió, en donde dicha actitud era la normal y corriente) a la Madre de joven no le dejó casarse con su novio, un joven médico del que por lo visto estaba muy enamorada, motivo fue, que se murió la madre de dicho chico y tenía que hacerse cargo de un hermano menor, propuso pues adelantar la boda y llevarse su hermano a vivir con ellos. El abuelo no consintió en dar esta carga extra a la Madre que entre otras cosas era una intelectual.
Tampoco le dejó irse a América donde era conocida por ser experta en el método Peyton (también lo era del Montessori), la reclamaban desde Chicago y le mandaban el pasaje; ¡todo esto entre los años veinte y veinticinco!. Recuerdo también al abuelo durante una fuerte discusión con nuestro Padre, Vicente Manzano, que me asustó mucho de pequeña, no se avinieron nunca demasiado bien.
A la experiencia que tuvo con su anterior esposa al ser asistida por parteras vecinas o comadres, le debió el tío Abraham la vida puesto que llamó al médico para asistir a la abuela en el parto, que por lo visto fue difícil y el niño nació muerto, una rápida acción del médico citado que sometió al niño a baños alternativos de agua fría y caliente, dió como resultado al cabo de siete u ocho dramáticos minutos que la criatura reaccionara llorando volviendo prácticamente a la vida. Naturalmente dada la época y el lugar, sin un doctor, es de suponer que la criatura se hubiera dejado por muerta. A pesar de lo rudo del sistema, y contra la pulmonía que cabría esperarse, sólo le produjo una lesión de tímpanos que le impidió oír y, por ende, a hablar, quedando momentáneamente sordomudo como todos sabéis; y digo momentáneamente porque como también sabéis todos el tío Abraham ¡hablaba…! y ¡bailaba…! El asunto a pesar de lo poco que sé, merece un capítulo aparte.

La tía Irene

Irene casó con José Martínez, los hijos que recuerdo era: Bienvenido y Ramiro desaparecido en la guerra que dejó una gran pena a la tía Irene, Pilar también muerta prematuramente, Barnardo, Galo y Carlos (como viven los tres últimos de ellos podrán dar más datos). La tía Irene creo que fue una gran ayuda para la abuela que siempre estaba criando y seguramente, para que la Madre pudiera estudiar asumió trabajos y responsabilidades.

Dª. Melitina Álvaro Blázquez

Teruel

Melitina estudió magisterio en Teruel, ignoro el motivo de dar carrera a una niña de Ciria teniendo que ir a una pensión de capital de provincia a lo sumo con alguna compañera de estudios a principios de siglo; es de suponer que se impusieron en a la época los gustos intelectuales del abuelo y tal vez, la propia inclinación de la Madre.
Cursó los estudios con gran brillantez. Fue discípula del Padre Manjón fundador de la Escuelas de Ave María, y de Palafox (el calígrafo) [D. Silverio Palafox Boix] -yo también lo fui por cierto siendo ya octogenario-.
Andrés Manjón y Manjón (1846-1923) El Padre Manjón fundador de las escuelas del Ave María
Su examen y exposición final fue un apoteosis: el tribunal se puso en pie y empezó a aplaudir, la gente y compañeros, también, se suspendió el resto de la sesión y acompañada de todos llegó a su pensión.

Linares, La Carolina y Zaragoza

Fue subdirectora del Instituto Teresiano viajando por toda España. Con tal cargo estuvo algún tiempo (tal vez dos años) en Linares y La Carolina, donde era la lectora oficial por su bonito y perfecto castellano. De allí tomó la costumbre de usar sombrero cordobés y ponerse flores en el pelo; posteriormente o (tal vez antes) estuvo en Zaragoza donde organizó una escuela nocturna de adultos, su interés se centró sobre todo en las chicas de servicio; para tentarlas sorteaba entre las asistentas dotes de novia completos, sábanas, mantelerías, etc… la motivación fue tan fuerte, que acudieron todas las mozas casaderas del entorno; las clases y la Madre cobraron un gran renombre que se recordó durante años (alguna vieja del lugar y no tan vieja, podría recordarlo aún).
Cita a Melitina Álvaro en el libro "Sal de tu tierra" de Flavia Paz Velázquez
La fama de la Madre como profesional fue algo notable; por los años cincuenta, me paró en los autobuses de Valencia-Sagunto, parada de las Torres de Serrano, una señora que me dijo sencillamente nada más verme: – Oye ¿tú eres hija de Dª. Melitina Álvaro? Yo le dije que sí, y le pregunté a mi vez cómo podía saberlo si yo no la conocía a ella. Me dijo que al verme se la había recordado vivamente; que había estudiado con ella en Teruel (hacía más de veinte años) y que el detalle de llevar guantes blancos en verano, yo, como la Madre en su día, le pareció dato suficiente (¿…?) Yo me quedé aturdida. Luego terminó de maestra en el puerto (de Sagunto) y fue amiga de la Madre. (Siento no recordar su nombre a pesar de tener un regalo de boda suyo) Sólo recuerdo que criaba a una niña de una compañera muerta como si fuera su hija, la niña se casó con un buen chico del Puerto. Se llama Nieves, vive en el Puerto con su marido tengo mucha amistad con ellos, pero no recuerdo el apellido de ninguno.
A Eduardo (ya lo confirmará él) creo recordar que comprando un jamón en Almendralejo (¿) (Teruel) también lo asoció con la Madre al oír su apellido, la maestra del pueblo, que había estudiado con ella. Varias veces y por distinto lugares, me han ocurrido hechos semejantes y además se han emocionado al saber que yo era hija de ella.

Valladolid, Sinarcas

El primer destino de la Madre fue Aldeamayor de San Martín (Valladolid) y después Sinarcas [Valencia], en ambos lugares tiene aún quién la recuerda. En Sinarcas logró del Ayuntamiento estufas para las escuelas asegurándose así la asistencia; el hecho fue muy celebrado dado las bajas temperaturas de la zona. Un compañero Dº. Antonio Mañas y Sª. fueros padrinos de bautizo de Eduardo. Con dicha familia hemos tenido siempre mucha amistad y yo aún la sigo con Maruja, su hija. Creo que cuando la Madre llegó al pueblo de Sinarcas Dº. Antonio tenía algún problema serio que la Madre logró solventar; su agradecimiento fue siempre patente.

Puerto de Sagunto

Cuendo llegó al Puerto de Sagunto (Años 1929 ó 30) la Madre causó impresión, tanto por su porte como por su mundología. Hizo “saludas” a las pocas familias que había, y comunicaba a su vez la apertura de un colegio particular.
Grupo Escolar Cervantes, Puerto de Sagunto
Personalmente fue muy solicitada por el elemento masculino de la colonia vasca e ingenieros alemanes que instalaban la nueva factorías de Los Altos Hornos de Vizcaya en Sagunto. Dº. Eduardo Merello primer gerente de la factoría fue el más asiduo acompañante; parece que Dº. Vicente Manzano con su gran personalidad y simpatía, se interpuso y se llevó a la Madre al altar (1930). Un año después nacía yo. Se me impusieron los nombres de Mª. de la Inmaculada Concepción Francisca Florentina. Dos años después mi hermano Celso Eugenio Vicente Teodosio y al año y medio el pequeño Eduardo Cecilio Vicente Teodosio. (Nombre elegido por ellos primero el del santo del día después y el de los dos abuelos -abuelas en mi caso- en tercer lugar.
Vivió, salvo el periodo de la guerra en el que cambiamos con frecuencia de domicilio, en Puerto de Sagunto. Cuando creó el primer grupo escolar “Cervantes” fue nombrada Directora. Muy pronto tuvo que dejar la enseñanza a raíz de un problema circulatorio debido a una menopausia prematura.

Larga enfermedad

Vivió dieciocho años entre la vida y la muerte en las que tuve que asumir yo las funciones de ama de casa y su propio cuidado. En el año 1956 al casarme yo, me la llevé a Montcada i Reixach. En el año 1963 fue operada de edema hipofisario benigno y no hereditario, pero sí reproductivo. Moría tres años después en San Pedro de Ribas, en cuyo cementerio viejo está enterrada.
De la vida. virtudes, cualidades, sufrimientos de guerra y de su larga enfermedad, necesitaría un libro entero para decir una ínfima parte y excedería el propósito inicial de este escrito. Puede que en potra ocasión cuente al menos las vicisitudes extremas de su enfermedad. Las extraordinarias cualidades de su gran humanidad aún están en el ánimo de todos.

Ramiro Álvaro

Termino con los Álvaro diciendo que si hubo un Ramiro (mi recuerdo aquí es muy dudoso, pues puede ser también un hijo de la tía Irene o bién ambos, como yo me inclinaría a creer) hermano de la Madre (tengo una foto que puede identificar a Bernardo como hermano o como tío) Álvaro que llegó a adulto creo que fue delicado y enfermizo. Creo que participó en la guerra de Marruecos (Melilla) moría en la guerra o a consecuencias de ella poco después.

El tío Abraham

El tío Abraham ayudado por el abuelo y supongo que algún buen maestro de pueblo empezó a leer en los labios y por que se que extraño sistema ideado por el abuelo, a producir sonidos; en una palabra empezó a hablar y como entendía por el movimiento de los labios lo que decía su interlocutor, podía tener una conversación normal con la única condición de poder ver la cara pues jamás percibió un sonido. (Grandes ruidos producidos detrás de él jamás le hicieron volver la cabeza, amén de otras pruebas)
Para pronunciar la guturales (ningún sordo las pronuncia puesto que no tienen gesto externo en los labios) el abuelo, y ésta es su gran invención, se las ingenió para que el pequeño notara las vibraciones que el paso del aire y su fricción en las cuerdas vocales producía en la laringe, para ello le hacía poner al niño la mano en su cuello al mismo tiempo que expulsaba una porción de aire capaz de ser notada por la vista y al mismo tiempo por la mano en la vibración del cuello; el chico, que era de una gran viveza tanto de vista (este fenómeno se observa en todos los sordos) como de mente intuyó rápidamente lo que se le pedía y trataba de imitar la posición y el gesto; no sé lo que costó en tiempo y esfuerzos por parte de ambos el experimento, que por otra parte, tampoco puede reducirse a líneas tan simples, pero el caso es, que el chico hablaba pronunciando todas las consonantes.

Madrid

El abuelo a pesar de todo, lo llevó al colegio de sordomudos de Madrid “Alfonso XII” (como se sabe el infante Jaime también era sordomudo y estaba en dicho colegio) allí se quedaron asombrados de como hablaba el tío y le pidieron al abuelo que les explicara el sistema; a partir de entonces, lo adoptaron para su sistema de enseñanza.
La cosa del progreso del tío no terminó aquí: aprendió en el colegio el oficio de sastre, especializado en sotanas para sacerdotes, tenía un corte magistral y era capaz con su vista tan adiestrada de hacer un traje impecable sin tomar medidas.

Puerto de Sagunto

Se instaló como tal en Puerto de Sagunto llamado por la Madre. Fue el primer sastre de allí y su fama fue tal, que no sólo ya no se iban a a hacerse los trajes a Valencia, como solían, los vecinos del Puerto sino, que venían de la propia Valencia a encargárselos a él.
Los progresos en cuanto al habla, se fueron produciendo y pronto descubrieron el abuelo y él, que cada palabra produce una resonancia diferente en la caja torácica y llegaron a tan dominio de la técnica que eran capaces de hablar en la obscuridad (creo que acostados) con la sola condición de… ¡ponerse la mano en el pecho! La cosa es tan sorprendente que casi me da miedo escribirla, me la explicaron todos los familiares mayores y yo creo haberles visto de muy pequeña en una posición rara que correspondería a este hecho pero, que entonces no entendí. Celso, creo haber entendido, que también vió algo al respecto.

Baile

En el colegio le dieron una esmerada educación social, aprendió los pasos de baile corrientes Fox-trop, valses, etc… y con sólo ver empezar los primeros compases a otro bailarín ya se metía en la pista y jamás le vi equivocarse; yo bailé con él muchas veces, era un bailarín perfecto con la particularidad de que aunque estuviera la pista llena, jamás tropezaba con nadie ni sufría ningún empujón pues con su increíble agilidad visual sorteaba a tiempo todos los obstáculos.
Casó con Rosa Montañés. Tuvo tres hijos Rogelio (malogrado en un desgraciado accidente de moto en Castellón por los años 60 (?) donde vivía con sus hermanas y madre siendo ya viuda – era el único portador del apellido Álvaro que con él se perdió en la familia- Rosa María y Raquel.
El tío Abraham también murió bastante joven (no sé exactamente el año) creo que de una enfermedad del pecho. Su viuda y los hijos se fueron a vivir a Castellón donde abrieron una sastrería con la colaboración de un cortador que había tenido el tío.
Raquel casó con el Sr. Pino y vive en La Coruña, tienen tres hijos Raquel, Amaya y Enrique.
De su hermana, que es mi ahijada, no sé nada.

Los Manzano


Dº. Vicente Manzano Garrido Roger

Dº. Vicente Manzano Garrido Roger nacido en 1901 hijo de Francisca y Vicente, fue el tercer hijo de dicho matrimonio. Rodrigo y Aurora sus hermanos mayores.
Fuente del Tío Manzano / Fuente de Juan Manzano. Ademuz (Valencia)
Rodrigo, que viajó a América en su primera juventud, fué intérprete de los ingenieros alemanes que instalaron los Altos Hornos de Sagunto. Fue él, el que llamó al padre para trabajar allí. Les dieron una casa de la compañía que se habían construido para los ingenieros alemanes. Estaban ya amuebladas. Al venir el padre, se vinieron también la abuela ya viuda y la tía Aurora que permaneció soltera toda su vida. Veraneaban por entonces en Alcalá de Henares y en San Sebastián y algunas veces en Ademuz para ver las posesiones. En Ademuz teníamos bastantes tierras, un bosque, un famoso nogal y una fuente: la Fuente del tío Juan Manzano. La única biblioteca que había por aquellos contornos era del abuelo Vicente. Lo principal eran los bancales de manzanos en la vega del Turia que por allí se llama Guadalaviar o río Blanco. En Julio del 36 les pilló allí la guerra, y permanecieron allí hasta su muerte salvo algunos viajes de la tía a nuestra casa de Sagunto.
Rodrigo casó con Isadora y se establecieron en Barcelona. Tuvieron dos hijos: Amparo y Vicente.

El tío-abuelo Vicente Manzano

Hay un tío-abuelo llamado también Vicente Manzano, abogado que permaneció soltero y fue un gran juerguista. No sólo dilapidó las fincas de Ademuz sino, que además, dió al traste con dos grandes inmuebles que poseía en Valencia en la calle Caballeros. Son dos bloques que llenan dos manzanas un poco después de la Generalidad según se va a la antigua Escuela Normal, en la calle Caballeros.

La tía-abuela Dª. Florentina Roger

Hubo también una tía-abuela Dª. Florentina Roger con una gran fortuna y enferma de cáncer. Se hacía dar, ya en aquella época, radiaciones de cobalto. Vivía en un palacete en Madrid en la Castellana (actualmente se han construido encima los Nuevos Ministerios) el padre pasaba temporadas con ella, allí adquirió unos gustos caros y sibaríticos que le duraron toda su vida pudiera o no satisfacerlos. Quedó viuda y después de una larga y dolorosa agonía en la que tenía temporadas de mejoría que le permitieron contraer un nuevo matrimonio, y después de cambiar de testamento tres o cuatro veces, dejó su fortuna al nuevo marido desheredando totalmente a los Roger-Manzano. (Parece ser que hubo bastantes intrigas y algo no muy claro en todo el asunto).

El ama de cría

Al nacer el padre la abuela no pudo criarlo o como era práctica habitual en la época lo dio al ama de cría para amamantarlo. Parece ser que dicha ama, a pesar de que era recomendada y famosa en la zona por su leche, era poco escrupulosa y criaba a siete u ocho críos a la vez. Una de las veces que fueron a ver al niño mamar descubrieron al chico llorando y a otro mamando, los vecinos confirmaron el hecho y que siempre se oían lloros.
El resultado fue que el chico estaba depauperado y con los ojos ulcerados de tanto llorar; ésto le produjo unas lesiones que dificultaron la visión del padre de por vida.

Segorbe

Seminario de Segorbe. Antiguo colegio e iglesia de los jesuitas. Data del siglo XVII y es el conjunto más importante de arquitectura religiosa de Segorbe.
El padre estudió para sacerdote en el seminario de Segorbe, donde no pudo seguir estudiando precisamente por la falta de visión producida en la infancia ya que eran lesiones no corregibles con lentes, en concreto creí entender, que eran cicatrices en la retina y por lo tanto un punto muerto para reproducir la imagen, jamás supe cómo podía ver el padre, me imagina que de una forma fragmentada y discontinua, era muy reservado a este respecto, creo que veía mucho menos de lo que daba a entender; confundía también los verdes mar con los azules y matices intermedios y como todos sabéis, tenía una clara predilección por los rojos y toda su gama (burdeos, corinto, púrpuras, etc.)

Puerto de Sagunto

Puerto de Sagunto
Al no poder estudiar se colocó como ayudante, pasante o algo así, en el bufete del tío abogado nombrado anteriormente y después fue al Puerto, llamado seguramente por su hermano Rodrigo cuando la instalación de la factoría de los Altos Hornos. Allí junto a Conde, Domingo Briz y La Huerta, un sastre que tenía coche, formaron lo que creo llamaban en plan festivo “cuadrum-virum”. Recorrían las zonas divertidas que pudiera haber por aquellas fechas desde el Puerto hasta Valencia adquiriendo cierta notoriedad de “juerguistas elitistas” esto lo pongo entre comillas porque el padre siempre fue muy moderado y vivió de acuerdo con su formación de seminarista profundamente cristiana, no conozco ningún acto del padre que no correspondiera a las más acreditadas virtudes del caballero cristiano de la época. La notoriedad de este grupo y su familia en la incipiente sociedad porteña pudo seguramente decidir a la Madre el decantarse por aceptar al padre a despecho de otros pretendientes. Se casaron y quedaron a vivir en una de las casas de la compañía.

Guerra civil

Canet de Berenguer, Petrés, Beniferri o Benimaclet

La religiosidad del padre le supuso al empezar la contienda española, que lo sacaran de noche de casa por “oler a cera” y se lo llevaran al paredón del convento de monjas para ser fusilado. La denuncia había sido hecha por el hermano de la criada que teníamos en casa. Desde entonces salvo muy pocos períodos, ya no tuvimos chica fija. El padre estaba sólo en casa, nosotros estuvimos con la Madre, primero en Canet de Berenguer en una preciosa casa que nadie quería habitar por que la semana anterior habían asesinado al cura; luego fuimos a Petrés y luego en Beniferri (o Benimaclet), por lo general el padre estaba con nosotros o iba y venía, pero aquella noche estaba sólo.

El paredón

El Suceso fue terrible, todos sabéis algo del caso; destrozó los nervios del padre y su carácter para siempre. A la una de la madrugada (no se la fecha pero podría ser por los primeros meses de la guerra) aporrearon la puerta de casa cuatro milicianos que le obligaron a salir de la cama, a culatazos de fusil le dejaron ponerse algo encima y lo encaminaron al paredón del convento; dos o tres horas después volvía del mismo escoltado por los mismos milicianos que se lo habían llevado. Creo que en una pieza de oratoria máxima, el padre los convenció de su error ya que él había defendido siempre al obrero (efectivamente, ésta fue la línea social seguida siempre por el padre, yo lo he visto levantarse de la mesa a mitad de comer por atender a cualquier familiar de los obreros a su cargo, desvivirse por ellos y conseguirles todas las mejoras que estuvieran en su mano aunque para ello se malquistara con los altos dirigentes; después de la guerra siguió igual y consiguió los racionamientos especiales -aceite y azúcar- para los turnos de trabajo más pesados y consiguió de Madrid la concesión de dos horas pagadas los domingo con la finalidad de poder ir a misa; fue pues el iniciador del descanso dominical) que si lo disparaban por oler a cera, que ya podían disparar porque era verdad…

Epílogo

Datos más recientes están en el recuerdo de todos y prefiero terminar con los anteriores puntos suspensivos el hilo de mi relato, que por otra parte, no es ni con mucho, todo lo que puedo recordar de esta parte de datos, cuyos hechos han sido vividos ya por mi. Dejo por tanto, constancia exhaustiva de los recuerdos de datos retransmitidos por mis mayores en cuanto a personajes centrales (no en cuanto a personajes laterales que aún sé más cosas, como los Roger de Chelva también parientes nuestros que tenían una finca con acceso propio y cuyas propiedades eran tan extensas, que sólo para trillar tardaban cuarenta días con cuatro pares de mulas -manera práctica de contar en la época y que supone unas propiedades muy extensas- yo estuve allí de pequeña con el padre y recuerdo un patio con árboles frutales y flores muy grande. Sería interesante ver de conectar con estas gentes) y por otra parte, ya vivida por mí, que sólo apunto algunos datos que con un criterio muy personal he considerado anotar y otros que no apunto siquiera por considerarlos en el recuerdo de todos. He escrito estos apuntes en ratos sueltos, entre clases, horas libres en distintos sitios y con diferentes máquinas y casi sin poder; en atención a vuestras peticiones, ruego pues en atención a ésto, que disculpéis las faltas de estilo y tal vez de secuencia. Ruego así mismo a todo el que leyere este escrito y tuviere algún recuerdo no nombrado aquí o algún error en los míos, los añada en el escrito y confronte conmigo sus datos para subsanar el error si así procediere.
Cordialmente para todos
En Barcelona a 26 de Abril de 1985


Escrito que me entregó mi madre en 1985, por mi demanda para que me dejara alguna cosa escrita sobre la historia de su família.