diumenge, 9 de gener de 2022

El Muñeco de Nieve

 Poco a poco,

informe y rudo al principio

va surgiendo lentamente

formas que apenas contienen

lo que luego habrá de ser

torpe muñeco de nieve.


Los niños alborozados

entre gritos y combates

con los blancos proyectiles

que lanzan sin precisión;

y sus manos infantiles

amontonan con tesón

las nieves blancas y helada

de las últimas nevadas.


Y ya en su imaginación

ven terminado el muñeco

como un temible guerrero,

un payaso muy risueño

o una regia majestad...


Mas cuando llega el final

de lo que es sólo un boceto

se ve al muñeco de nieve

cachazudo y bondadoso

con torpe aspecto de ese,

que de modo original

con mano tosca sostiene

una escoba desflecada,

dos botones son sus ojos

de penetrante mirada,

un palote por nariz

y cubriendo la cogota

ya grotesco, ya elegante

un gran sombrero de copa

inclinado hacia adelante.


Con entusiasmo creciente

entre risas y jadeos

los chiquillos impacientes

ven terminada su obra

mas les basta una ojeada

pues pronto surge el jaleo

y empieza la destrucción...


Bolas, empujones, proyectiles

de toda clase de objetos

que les vienen a las manos

son lanzados sin piedad

a la fría anatomía

de aquel muñeco paciente

que sonrie imperturbable,

entre las mil perrerías

que la explosiva alegría

les sugiere a los muchachos...


Ya ha perdido medio brazo

su base se desmorona

y el sombrero que le dió

elegancia y donosura

cambia a golpes su postura.


Guiña un ojo, ya se cae

en el suelo yace informe

pero afable y bondadoso

ha cumplido su misión

de llevar hasta los niños

la alegría y la ilusión.


Concepción Manzano

Enero 1970